Cuando empezás a programar, hay un punto en el que algo empieza a hacer ruido, aunque no sepas ponerle nombre.
Si estás aprendiendo programación orientada a objetos, seguramente viste más de una vez ejemplos con clases y objetos que “cierran” en teoría, pero empiezan a generar dudas cuando los querés aplicar a un proyecto concreto. No porque el concepto esté mal, sino porque el ejemplo nunca tuvo contexto.
Ese es el tipo de confusión que no se nota al principio. Aparece después, cuando querés avanzar un poco más, cuando algo crece, o cuando necesitás repetir una idea que parecía simple. De golpe, lo que antes parecía obvio deja de serlo, y no sabés si el problema es tuyo o del concepto.
En el video tomo un ejemplo muy común, lo bajo a una situación real y muestro dónde empieza a romperse. No para dar una definición, sino para señalar el punto exacto donde muchos principiantes se traban sin darse cuenta.
Si alguna vez sentiste que “en abstracto” lo entendés, pero en la práctica no, en el video te explico por qué.