
Un proyecto de reforma de ley busca permitir “sociedades automatizadas” y DAOs en Argentina
Una propuesta anunciada por el gobierno argentino abrió un debate muy interesante: la posibilidad de reformar la Ley General de Sociedades para habilitar estructuras empresariales altamente automatizadas así como a ciertos modelos basados en blockchain, como las DAOs (Organizaciones Autónomas Descentralizadas).
Primero una aclaración importante: por ahora se trata de una iniciativa y no de una ley vigente.
La discusión es relevante porque la Ley de Sociedades regula aspectos fundamentales del funcionamiento de las empresas: administración, representación, responsabilidad, toma de decisiones y relación con terceros.
¿Qué significa esto para quienes trabajan en tecnología?
Desde el punto de vista tecnológico, muchas de las herramientas necesarias para estos modelos ya existen.
Si la automatización empresarial avanza, podrían crecer áreas como:
- IA aplicada a negocios
- agentes autónomos (AI agents)
- automatización de procesos (RPA)
- blockchain y web3
- smart contracts (ej.: Solidity)
- ciberseguridad y auditoría de IA
Las tecnologías relacionadas a estos temas ya existen y muchas empresas en distintos países están empezando a adoptarlas.
Los nuevos tipos de empresas
Las “sociedades automatizadas” son empresas que pueden operar 100% con IA o algoritmos, sin necesidad de empleados para su funcionamiento diario. La idea es que ciertas decisiones operativas, financieras o productivas puedan ser ejecutadas por sistemas informáticos.
Las DAOs (Organización Autónoma Descentralizada) funcionan con:
- Tokens (participación)
- Votaciones en blockchain
- Código (“smart contracts”)
Las DAOs suelen utilizar blockchain, tokens y smart contracts para ejecutar reglas previamente definidas. En ecosistemas como Ethereum, estos contratos suelen desarrollarse con tecnologías como Solidity.
El desafío es técnico y también legal
Como informática y abogada, lo que más me llama la atención no es la tecnología en sí, sino los desafíos legales que abre.
Si un sistema de inteligencia artificial toma una decisión financiera equivocada, incumple una regulación, discrimina en un proceso automatizado o provoca un daño económico, aparecen preguntas como ¿quién responde legalmente? Y la respuesta no es simple. ¿Responden los desarrolladores? ¿Los propietarios de la organización? ¿Los administradores? ¿La propia estructura societaria?
También surgen cuestiones vinculadas con privacidad y protección de datos. Si una organización opera mediante sistemas que procesan información personal de clientes, empleados o usuarios, siguen existiendo obligaciones legales relacionadas con el tratamiento de esos datos, la seguridad de la información y la trazabilidad de las decisiones automatizadas.
Por eso, más allá del debate político, esta noticia refleja algo que ya está ocurriendo a nivel global: el derecho societario, la inteligencia artificial y blockchain están empezando a cruzarse cada vez más.